Hola a todos,
Sin darnos cuenta ya hemos cerrado la primera mitad del año, que nos deja una certeza clara: en la Unión Europea y en el sector agroalimentario en el que nos movemos la mayor parte de las empresas del grupo, la transformación sostenible tiene que ser el núcleo estratégico de nuestra actividad si queremos asegurar nuestra supervivencia a largo plazo. Y aunque las puertas del verano inviten a una pausa en el ritmo habitual, los recientes acontecimientos del mes de junio demuestran que la agenda climática y regulatoria global no admite treguas.
Los datos publicados este mes en el Sustainable Development Report 2026 y el Informe Europeo de Desarrollo Sostenible encienden las alarmas al confirmar un claro estancamiento en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), con retrocesos específicos en el caso de España. Este panorama, lejos de desincentivar al tejido corporativo, refuerza la necesidad de que las empresas asuman un rol de liderazgo activo. La parálisis institucional debe ser contrarrestada con ambición empresarial. Y ahí proyectos como Guardianes del Tajo o Alganut son un ejemplo más del buen hacer del sector agroalimentario.
En el plano normativo, la denominada "burocracia verde" sigue reconfigurando las reglas del juego. A nivel comunitario, a pesar de los ajustes en los umbrales de directivas clave como la CSRD y la CSDDD a través del "Paquete Ómnibus I", las grandes organizaciones mantienen intacta su obligación de reportar con total transparencia. Paralelamente, normativas como el Reglamento EUDR sobre deforestación exigen una trazabilidad técnica sin precedentes, mientras que a nivel estatal, la Orden TED/635/2026 fija nuevas metas obligatorias de ahorro energético para el gran consumo industrial. La regulación ya no solo pide buenas intenciones; exige datos exactos, eficiencia verificable e innovación.
Asimismo, las alianzas y logros cosechados en junio por miembros de nuestra comunidad —desde la entrada de Familia Torres en el movimiento B Corp o los avances en descarbonización de Campofrío y Deoleo o en eficiencia energética de Delaviuda— constatan que avanzamos y que cada vez estamos más preparados para competir en la nueva economía verde.
La sostenibilidad no es un camino que deba recorrerse en solitario. El propósito de este boletín es servir como punto de encuentro para compartir buenas prácticas, descifrar la complejidad regulatoria y, sobre todo, hacer equipo. Los retos son mayúsculos y la capacidad agregada de nuestra red es una gran fortaleza.
Sumando esfuerzos cada vez podremos lograr objetivos más ambiciosos. Nos reencontramos en septiembre para seguir construyendo, juntos, un futuro más sostenible.
¡Felices vacaciones!

